lunes, 2 de julio de 2012

capitulo 02



Capítulo 02 - Entre cuadros y paginas...

En la clase pocos minutos después...
- ¿Quién falta hoy?
- Melissa...
- Bien, ¿alguien más? - con una sonrisa en la cara - ¿Nadie? Bien, empezamos...abrir el libro por la página 354...¿hay alguna duda señorita García?
- No profesor, ¿puedo salir al baño?
- ¡Anda corre!
Salió disparada de la clase hacia el baño de los chicos. Se arregló un poco el pelo con las manos antes de entrar, se miró en la pantalla de su móvil y se retocó el maquillaje. Abrió la puerta y se lo encontró allí, tal y como habían quedado.
- Hola mi princesita Diana, ¿qué tal?
- Muy bien amor, pero tengo poco tiempo.
Sus labios se juntaron rápidamente y se fundieron en la pasión de ese beso con ganas de más, de ellos, con sed de amor.
Él la cogió por la cintura y entraron en el primer baño sin dejar de besarse. Ella cerró la puerta y corrió el cerrojo.Él empezó a quitarla la ropa y ella a él. La sentó en el WC y despacio, muy despacio, como todos los días que podían, él la hizo el amor.

Esa misma mañana de finales de JUNIO, un poco más tarde...
- ¿A donde vamos? - preguntó
- A un sitio muy especial...
Ella cerró la boca en el resto del camino. Tenía miedo, mucho miedo.
Por fin llegaron. Era un pequeño restaurante a las afueras de la ciudad. Entraron. Echó un vistazo al restaurante italiano, era bonito, muy bonito, daba sensación de tranquilidad y fuerza a la vez. Las paredes eran de un color rojo coral, las mesas y las sillas eran antiguas y de color blanco. Había una pequeña barra llena de periódicos y tazas sin lavar. También había algún que otro cuadro, la impresionó uno en concreto, el de  la derecha de la primera mesa. El cuadro era en tono sepia, en él había una chica con los ojos cerrados sentada en una silla, por detrás aparece un hombre entrando por la puerta. La emocionó muchisimo, tanto que se quedó unos minutos contemplándolo. Después echó otro vistazo por los demás cuadros. Había uno de un caballo precioso, otro de una mujer en una cama acabándose de vestir, uno de un niño dibujando... y muchos más.
- ¿Nos sentamos? - dijo el tranquilamente
- OK, esta bien.
Se sentaron en la primera mesa de la izquierda, en frente del cuadro de la muchacha. Pronto se le acercó un camarero, bajito, regordete y con un estupendo bigote.
- ¿Se han decidido ya? - dijo en un perfecto inglés con acento italiano.
- Para mi un espresso - dijo educadamente
- ¿Y la señorita?
- Yo quiero un Caffè Latte, por favor.
- Ahora mismo - añadió - Un espresso y un caffè latte - dijo en un grito ahogado pero agudo
Ella reprimió una risita, era realmente gracioso que ese hombre pudiera chillar tan agudo. En un par de minutos tenían sus cafés encima de la mesa. Él le echo una cuchrada de azúcar, ella pidió sacarina.
Estuvieron charlando un rato sobre sus aficiones, mientras, se acabaron el café.
- Luigi, ven por favor.
- ¿Qué desea el señor?
- Yo quiero unos Capelletti a la Emilia. ¿y tú?
- ¿Pero vamos a comer aquí?
- Claro, venga que quieres...
- Mmm...Yo unos Raviolis a la Carbonara.
- Perfecto, ¿Y de bebidas?
- Traiga una botella de vino.
No la da tiempo a decir que ella no bebe alcohol. Pronto llegan los platos con la comida. Comen alegres y charlando.
- Oye, te he visto mirar muchas veces ese cuadro, ¿te gusta?
- Si es muy bonito...
Sin darse cuenta ya han terminado sus platos y estan pidiendo el postre.
- ¡Yo quiero un helado de chocolate blanco! - dijo con cara de niña pequeña
- ¡Qué bueno! yo quiero un tiramisú, por favor.
Comieron el postre en absoluto silencio, para ella nada incómodo, en cambio para él demasiado.
Él se levanto de su asiento sin decir nada, se acerco a ella y intentó juntar sus cálidos labios a los de ella en un profundo beso. Ella se alejó...
- ¿Pero qué haces? - dijo ella y después le dió un bofetón.
Salió corriendo.
Cogió el primer taxi al vuelo y le indicó al conductor la dirección de la guardería de su hermana pequeña. Se acomodó en el asiento trasero y se puso los cascos de su Ipod rosa, eligió una canción de Carly Ree Jepsen, Call Me Maybe.
Llegó a su destino en menos de media hora, pagó al conductor y bajó del coche.
Quedaba media hora para que su hermana pequeña saliera. Se sentó en el primer banco libre y abrió un libro, Carolina se enamora de Federico Moccia. Se adentró en sus maravillosas páginas llenas de amor....Estaba tan metida en el libro que no oyó llegar al extraño que se sentó a su lado...

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