miércoles, 27 de junio de 2012

capitulo 01



Capítulo 01 -  Tus ojos plateados como la Luna
En ese mismo instante...
- ¡Pero mira por donde vas! - dijo él enfadado
- Perdón, es que llego tarde. ¡Mira como se ha quedado mi bicicleta!

Él la mira. La mañana era fría, demasiado, pero ahora lo ve todo de un color más cálido, más bonito... Su sonrisa, bella,si... Sonríe. ¿Por qué no?
- Hola, yo soy César. Vamos, te llevo. Está al final de la calle.
Andaron unos pasos por una calle estrecha, llena de gente, de todos los colores y formas. Una calle colorida y llena de alegría. Llegaron a la moto.

- Perdona pero yo ahí no monto, mi hermano murió el año pasado por culpa de una puta moto y desde entonces no me he vuelto a montar en una.
- No lo sabía. Anda, venga sube.
- ¡Te he dicho que no!
Al final cedió, montó en la moto. No podía permitirse llegar tarde a clase.
-Tiene unos ojos bonitos - pensó - uff son preciosos... un tono plateado resplandecía en ellos, parecía de otro mundo, de otro planeta diferente a este...

- Aún no se como te llamas - dijo con una sonrisa pícara
- Melissa, Mel para los amigos.
- Oye Mel, ¿Que te parece si hoy te saltas las clases y tomamos algo en un sitio fantástico?
- No se, nunca he hecho peyas...además tengo examen de Cultura Clásica.
- Por un día no pasa nada...
Ella asintió con la cabeza, no muy convencida. Se sentía cautivada por sus ojos como la luna, no podía decirle que no.
¿Me estoy enamorando? No, no creo. Necesito llamar a Elena, si, la confesora de mis sentimientos más íntimos, esa chica pelirroja de ojos color miel, simpática, y con siempre esa sonrisa  por muy triste que esté. La quiero, siempre tiene un buen consejo para darte, siempre.
- Perdona, tengo que hacer una llamada. - dijo ella un poco cortada
- Adelante, espero aquí - y añadió su preciosa sonrisa
Ella desapareció por la calles de la ciudad hablando por teléfono. Explicó cada detalle a su  amiga, granconfesora de secretos.
- Es que no se, siento algo extraño, es diferente a lo que tuve con Jean, no se como explicarlo...
- ¿Sabes? Yo creo que te estás enamorando - dijo Elena satisfecha con su deducción - Mira, pásalo bien con ese pivón, conócelo, vive la vida con un poco de locura... es lo que yo pienso.
- ¿Y que les digo a los profesores y a mi madre?
- Tranquila, de eso me ocupo yo.
- Gracias amor. ¡Te quiero princesa!
- Un millón de besos, te quiero reina.
Colgó el teléfono, y volvió a donde había dejado a César.
- Hace una mañana preciosa, cielo azul y sin nubes, hace un calor sofocante, ¿por que fastidiarlo con las clases?
Esa fue su respuesta,montó en la moto y se alejaron de allí, a un sitio donde nadie les molestaría...

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